Humanizar a un perro ¿Qué dice la ciencia?


EL ARGUMENTO ESTRELLA DE LOS DOS BANDOS (y lo que dice la ciencia)

Unos la usan para justificar el tirón de correa. Otros, para defender que el perro haga de perro, lo que su naturaleza le marca. La palabra está tan manoseada que ya no significa nada. Vamos a ordenarla.

«Es que lo estás humanizando»

Si tienes perro, esta frase te suena. Te la sueltan cuando dejas que huela tranquilo en el paseo, cuando le dejas que se suba al sofá, cuando dices que tu bitxo tiene miedo y prefieres no forzarlo.

Y es que el término «Humanizar», lo usan los dos bandos de la educación canina. Los que defienden collares de castigo y correcciones dicen que lo contrario es humanizar, ponerse ñoño, convertir al perro en un peluche que hace lo que le da la gana. Los que trabajamos sin aversivos decimos que el perro necesita hacer cosas de perro para estar bien, y que respetar eso no tiene nada que ver con darle una porción de comida de tu plato, o con ponerle un chubasquero cuando llueve. 

Llevo 8 años con esto, y te digo una cosa: la misma palabra sirve para defender cosas opuestas. Asi que vamos a separarla en trozos, con datos.


1. HUMANIZAR DE VERDAD ES PONERLE TU CABEZA AL PERRO

Humanizar es atribuirle a tu perro una mente humana, emociones, necesidades y actitudes humanas. Pensar que se hace pis en el pasillo «para vengarse», que te mira con cara de «culpable» porque sabe que ha hecho algo mal, que el otro perro le gruñe porque «quiere dominar».

Eso si es un problema. Y grande. Cuando le cuelgas intenciones humanas, dejas de leer lo que de verdad te está diciendo. 

La famosa «cara de culpa» es el mejor ejemplo. Alexandra Horowtiz lo estudió en 2009: creó una situación donde los perros ponían más «cara de culpables» cuando el dueño les reñía, hubieran hecho la travesura o no. Es decir, esa carita responde a TU enfado, no a un remordimiento. 

Hay otra humanización que mucha gente nombra, y que la ciencia también ha medido: tratar al perro como un bebé de dos patas. Llevarlo siempre en brazos o en carrito (cuando no lo necesita). Vestirlo cuando no lo necesita y bloquearle la principal forma que tiene de soltar calor. Darle tu comida basura sin medida hasta que engorda. Una revisión publicada en la revista Animals (2021) sobre antropomorfismo y sus efectos adversos en animales de compañia, recoje justo esto: entre el 20% y el 50% de los perros tienen sobrepeso, y el 97% de los casos es por sobrealimentación y sedentarismo.

La misma revisión avisa de otras «muestras de amor» que salen caras: raparle el pelo a razas de doble capa (que le sirve para regular la temperatura, no para pasar calor), o restringirle el movimiento tanto que el cartílago se resiente. Nadie lo hace con mala intención. Se hace por cariño mal enfocado.

Eso también es humanizar. Y ahí no hay ñoñoría que valga: hay un perro con peor salud.


2. EL TRUCO DEL DEBATE: meter «respetar el perro» en el mismo saco

El bando de los aversivos coge todo lo bueno (dejar oler, no castigar, tener en cuenta el miedo, entender sus emociones…) y lo mete en la misma bosa de los lacitos y los disfraces. Te dicen que si no corriges, tu perro «te toma la medida», que se te sube a la parra (a la chepa), que necesita saber quién manda. 

¿Te suena? es la teoría de la dominancia. Y lleva años desmontada.

El propio David Mech, el biólogo que popularizó lo del «lobo alfa», pidió que se dejara de usar ese término. 

Asi que cuando alguien te dice que respetar a tu perro es humanizarlo, está mezclando dos cosas que no tienen nada que ver. 


3. «PERO ES QUE PUSISTE UN EJEMPLO DE PERSONAS»

Esta semana subí un reel. Un perro salió corriendo como un poseso hacia Bender: de frente, directo y sin avisar de nada. Y expliqué por qué eso no es un saludo. Es un marronazo.

Para que se entendiera, puse un paralelismo, apelando a la empatia de las personas. Imagina que vas por la calle y alguien desconocido se te viene encima corriendo, de frente, sin decir ni pío. No sabes si viene a darte un abrazo o a clavarte algo. Se te dispara la alarma ¿verdad? Pues a tu perro, igual

Y ahí saltaron los comentarios: «estás humanizando»

Pues no. Y merece la pena explicar por qué, porque es justo el nudo de este artículo.

Poner un ejemplo con personas para que TU lo entiendas no es humanizar al perro. Es un recurso para explicarte a ti, humano, algo que tu perro ya siente. Y lo que describo en el reel no me lo he inventado proyectando emociones humanas: es etología documentada.

Los perros leen la aproximación frontal y directa, con mirada fija, como una señal de amenaza. No lo digo yo: los manuales de comportamiento veterinario señalan la mirada fija y de frente como una de las señales de conflicto mas clara entre perros. 

Un saludo educado entre perros es justo lo contrario: se acercan describiendo una curva, apartando la mirada, oliendo, con el cuerpo relajado. Nunca de morro y a la carrera. Asi que cuando ese perro salió disparado hacia Bender, en idioma perro estaba siendo de muy mala educación. Y que Bender se tensara no es que sea exagerado, ni que yo lo haya vuelto un neurótico de tanto humanizarlo. Es que leyó la escena tal cual era. 

El paralelismo con las personas era para ti. La incomodidad de Bender era real, y muy canina.

Puedes ver el reel y los comentarios que dieron pie a este articulo AQUI

Y ya que estamos: ¿Cómo es un acercamiento bien hecho? eso da para video propio, asi que lo desgloso en un reel sobre saludos y encuentros respetuosos entre perros. En cuanto esté, lo enlazo aquí. 


4. LO QUE LA CIENCIA SI HA DEMOSTRADO

Vamos a los datos, que es lo que importa.

Primero: los perros sienten de verdad. En 2012, un grupo de neurocientificos firmó la Declaración de Cambridge sobre la Conciencia, reconociendo que muchos animales (perros incluidos) tienen las estructuras cerebrales para experimentar emociones. Miedo, alegría,  frustración, ansiedad. Existen. Lo que pasa es que tu perro lo expresa como un perro, no como tú. Puede que por frustración rompa el sofá, o que por miedo ladre sin control, o que por ansiedad babee. Reconocer esas emociones no es humanizar, es hacer bien los deberes. 

El dato: Los aversivos no se quedan en la clase de 
adiestramiento. Se van a casa con el perro.

Un estudio (Vieira de Castro et. al. 2020) siguió a 92 perros de varias escuelas. Los entrenados con métodos aversivos mostraban muchas más señales de estrés durante las sesiones (relamerse, bostezar, encogerse), tenían el cortisol más alto al terminar y, semanas después y fuera del contexto de entrenamiento, tomaban decisiones más «pesimistas» en una prueba de estado de ánimo.

Segundo, y este me encanta: dejar al perro hacer de perro lo pone contento. 

Literalmente. Duranton y Horowitz (2019) compararon perros haciendo nosework (buscar comida usando el olfato) con perros haciendo trabajo de obediencia al lado del guía. ¿El resultado? los que olfateaban se volvían mas optimistas en las mimas pruebas de estado de ánimo. Usar la nariz, buscar, decidir por si mismos: eso es bienestar medido y demostrado.

El olfato, masticar, rastrear, elegir donde ir y a qué ritmo. No son caprichos que le consentimos. Son mecanismos de bienestar. Un perro al que dejas hacer cosas (incluso las que no te gustan, como revolcarse en el barro) es un perro mas equilibrado, y encima más fácil de educar, porque no está desbordado. 

Y esto no exige nada raro. Se traduce en tu paseo de todos los dias: dejar que pare a oler ese árbol aunque tú tengas prisa, esconderle la comida por el jardín en vea de dársela en el cuenco, permitirlo saludar (o no) a otro perro sin obligarle. Pequeñas decisiones que le devuelves. Ahí no estás humanizándolo. Estás dándole lo que su biología pide. 


5. ENTONCES, ¿HUMANIZO O NO HUMANIZO?

Ni una cosa ni la otra (anda que te has lucido con esta frase, Lucía)

Respetar la naturaleza de tu perro es lo más lejos que existe de humanizarlo. Humanizar es ponerle tu cabeza encima. Respetar su naturaleza es entender que tiene la suya: que huele el mundo antes de verlo, que necesita moverse, masticar, olfatear, tener miedo a veces, y poder gestionarlo sin que nadie le dé un tirón por sentirlo. 

Pero para conocer su naturaleza real, no la que te imaginas, debes entender su comportamiento y su lenguaje. Es la única forma de que diferencias un lamido afiliativo (de cariñitos) a otro que pide que pares o que quites tu mano de ahí. Es la única forma de que diferencias cuando un movimiento de la cola es por alegria, o es por nerviosismo o tensión.

No hace falta elegir entre el peluche y el sargento. Esa falsa disyuntiva le viene muy bien a quien vende collares de pinchos

Tu perro no necesita que lo trates como a un humano. Tampoco como a una máquina que obedece por miedo. Necesita que lo trates como a un perro: con criterio, con estructura, y sabiendo lo que la ciencia lleva años diciéndonos en voz bien alta.


EDUCAR A TU PERRO, COMO PERRO, SIN AVERSIVOS Y SIN LIARTE:

En Canis Natura traducimos la ciencia del comportamiento en herramientas claras para tu día a día. Nada de modas, ni consejos contradictorios: criterio, estructura y respeto por su naturaleza. 

Referencias:

  1. Vieira de Castro, A. C. et al. (2020). Does training method matter? Evidence for the negative impact of aversive-based methods on companion dog welfare. PLOS ONE. 
  2. Ziv, G. (2017). The effects of using aversive training methods in dogs—A review. Journal of Veterinary Behavior. 
  3. Duranton, C. & Horowitz, A. (2019). Let me sniff! Nosework induces positive judgment bias in pet dogs. Applied Animal Behaviour Science. 
  4. Horowitz, A. (2009). Disambiguating the «guilty look»: Salient prompts to a familiar dog behaviour. Behavioural Processes. 
  5. Reyes, M. et al. (2021). Anthropomorphism and its adverse effects on the distress and welfare of companion animals. Animals. 
  6. Mech, L. D. (1999). Alpha status, dominance, and division of labor in wolf packs. Canadian Journal of Zoology (revisión del concepto de «lobo alfa»). 
  7. Low, P. et al. (2012). The Cambridge Declaration on Consciousness. Francis Crick Memorial Conference, University of Cambridge. 
  8. VCA Animal Hospitals. Canine Communication — Interpreting Dog Language. 
  9. Mariti, C. et al. (2017). Appeasement signals used by dogs during dog–human communication. Journal of Veterinary Behavior. 
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